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lunes, 11 de abril de 2016

Las etiquetas Petit-Fernand

Post patrocinado por Petit-Fernand, me han enviado las etiquetas para probarlas y un código descuento para ti

¡Buenos días!

¿Os habéis percatado de lo rápido que pasa el tiempo? Ya no las semanas, que muchas veces pasan si enterarnos siquiera; no nos ha dado tiempo a asumir que es lunes, y ya estamos en viernes otra vez... Hablo de los meses, ¡y los años!

Para el primer cumpleblog organicé un concurso, en el que el premio era algo tejido por mi; y aproveché que cogía la baja por maternidad de la Pitufa para ponerme manos a la obra con el tejido. Parece que fue ayer... ¡y ya estamos en proceso de escolarización!

Obviamente, no es lo mismo que con el Pitufo. Esta vez ya está el colegio elegido, puesto que el que escogimos en su día para él nos gusta. Y con los puntos que te dan por tener un hermano en el colegio no será un sinvivir de puntos.

Pero con un niño pasando a Primaria (¡Primaria! ¡Dios mío!) y una niña a punto de empezar el cole, tenemos otras preocupaciones. ¿Cuál, por ejemplo? El uniforme; el bendito uniforme. Porque yo estoy encantada con el uniforme, y además estoy convencida de que ahorro dinero puesto que de lunes a viernes lleva la misma ropa, pero claro, eso no quita para que el desembolso inicial no sea un descalabro. Y este año son dos uniformes completos, porque el Pitufo con el cambio a Primaria cambia el uniforme.

Así que con nuestra vida de organizados, hemos decidido comprar ya el de la Pitufa; teníamos el del Pitufo del primer año para probar el tamaño (no, no lo puedo aprovechar, estiré dos chándals todo el curso). Hemos asumido que la van a coger y ya está hecho. Y ya que nos ponemos a hacer las cosas con antelación, ¡hemos etiquetado ya todo!

Antes, al final acabábamos siempre a última hora poniendo el nombre siempre con un boli en las etiquetas de lavado. Y claro, eso se borra, se corre dependiendo del boli que usas... en fin, una chapuza. Y Petit-Fernand me dio la oportunidad de probar otra forma de etiquetado, incluso sin perder mi esencia, puesto que tienen etiquetas adhesivas para ropa, especiales para poner en la etiqueta de lavado. Y no, no se van con el lavado (¡ni en la secadora!). Están especialmente pensadas por si no tienes tiempo para ponerte en un momento dado con la plancha, pero por supuesto también tienen etiquetas termoadhesivas, que además se ponen en un momento. Son además las más finas del mercado, así que los niños ni las notan. ¡Basta de "me pica la etiqueta"!

Para completar el etiquetado, también tienen etiquetas adhesivas para objetos que, pásmate, resisten lavavajillas y microondas. Yo he aprovechado ya para etiquetar los tupper en los que les pongo el almuerzo a los Pitufos, la comba que me han pedido para el cole (no, no se mueve la etiqueta con el sudor de las manos) y el rotulador para pizarra blanca que también me han pedido.

Porque esa es otra, constantemente piden cosas "todo con el nombre puesto", así que hay que etiquetar cosas continuamente. Por eso una de las cosas que más me ha gustado es que cuando te llega el pedido vienen todas las etiquetas encuadernadas juntas en una libretita con el papel protector que necesitas para las termoadhesivas, ¡así nunca se pierden, siempre a mano para etiquetarlo todo! Y por supuesto la guía de aplicación y mantenimiento en la misma libreta, para que no la pierdas.

Las etiquetas de Petit-Fernand son totalmente personalizables; 21 colores de fondo y más de 100 dibujos para elegir hicieron que resultara difícil decidirse, pero que finalmente mis superhéroes tuvieran sus etiquetas de sus colores favoritos:


Y otra cosa que me tiene enamorada de Petit-Fernand es que, como sus creadores son padres, no se han quedado sólo ahí. Tienen muchos más productos y un blog en el que hacen cosas como los talleres de los miércoles, los experimentos científicos (me encanta esta sección) y las actividades al aire libre. Aunque, todo sea dicho, a veces sigue haciendo falta pis de unicornio para hacer alguna actividad, ¡nunca te quedarás sin ideas!

Si a todo esto le sumas que el proceso de compra es sencillísimo e intuitivo, y que los gastos de envío son gratuitos... ¿a qué esperas para hacer tu pedido en Petit-Fernand? Además, ¡sorpresa! desde hoy y hasta el viernes a medianoche, si vais de mi parte tenéis un 10% de descuento en vuestra compra de etiquetas (incluso packs). Sólo tenéis que introducir este código al finalizar vuestra compra:

todoetiquetadoconrunnermami

¡Veréis que nos os decepcionan!

Esto es todo por hoy. Vosotros, ¿cómo etiquetáis las cosas de los niños? ¿Habéis probado alguna etiqueta personalizada? ¿Me lo contáis?

¡Nos leemos!

lunes, 28 de marzo de 2016

El tiempo de calidad

¡Buenos días!

El día que me organice también para no correr tampoco con el blog, os lo cuento... ¡La semana ha pasado volando!

¿Os habéis encontrado madres del tiempo de calidad por ahí?


Si sois habituales de las redes sociales, y os movéis en el ambiente materno de las mismas, ahí están. Siempre tienen una manualidad que enseñar, una exposición visitada, una receta que hacer con los niños... Porque lo verdaderamente importante es que el tiempo que pasas con ellos sea de calidad, hacer muchas cosas con ellos para que tengan recuerdos preciosos. Fomentar a su vez, con ello, su creatividad.

O yo soy muy desorganizada (que lo soy), o soy un poco zarpas (que también). Pero es intentar hacer algo y...

Las manualidades: veo algo en Instagram, o en algún blog dedicado a hacer cosas con niños. Veo posts y/o fotos de madres que dicen que no tenían nada que hacer esta tarde lluviosa con los niños y han hecho esta actividad. Así que en una tarde lluviosa busco ideas, toda entusiasmada yo... Hasta que topo con la realidad. ¡Pero si no tengo ni la mitad de los materiales necesarios! Que sí, que hay muuuchas ideas para hacer con materiales reciclados, con cosas que todos tenemos en casa, pero ¿y la pistola de silicona? ¿y las pinturas acrílicas? ¿y la purpurina? ¿y los washi-tapes? ¿y el pis de unicornio? Para ponerte una tarde tonta a hacer manualidades necesitas una habitación llena de materiales. Y yo no la tengo. Buscaremos otra cosa.

Planes de ciudad con niños (cuenta cuentos, exposiciones...) Yo no sé los hijos de las demás. Pero los míos están deseando que llegue el fin de semana para (a) Quedarse en casa de los abuelos y hacer de ésta su feudo particular (b) Dormir siesta como si no hubiera un mañana. Súmale a esto que realmente no vivimos en Zaragoza, sino en Utebo. Que está cerca, y yo estoy muy feliz de vivir aquí, pero hay que sumar unos 15 minutos a cualquier desplazamiento que quieres hacer a Zaragoza (mientras escribo esto pienso en que este comentario hará reir a los residentes en Madrid, claro). Esto hace muy difícil, pero muy muy difícil estar a una hora decente en cualquier sitio. O tienes que ir a buscarlos al quinto pino, o tienes que despertarlos de la siesta. Y aguántalos después de despertarlos de la siesta. A veces hacemos cosas, y las que hacemos son guays, pero... no las hacemos con la frecuencia deseada (y eso que ahora hacemos bastantes, porque forma parte de nuestro cambio)

Cocinar con los niños: Esta es una de mis favoritas. Los niños me piden cocinar conmigo, porque me lo piden. Pero me lo piden cuando estoy haciendo la comida normal, cuando estoy picando cebolla y/o con el fuego encendido, cuando estoy cocinando contrareloj porque es casi la hora de cenar. Y entonces no puedo, claro. ¿Cómo les voy a dejar el cuchillo? Prometo que les dejo hacer cosas, hasta a veces les dejo que vuelquen ellos la comida en la sarten, pero es un estrés de no toques esto, que te quemas y de cuidado con ese cuchillo, no te vayas a cortar. Entonces, un día busco una receta para hacer con ellos, algo fácil, madalenas, un bizcocho, rosquillas... yo que sé. Pero eso no. Al principio vienen con entusiasmo, pero se cansan enseguida. Ni revolver la masa, ni mancharse las manos (de hecho, eso lo llevan fatal, ¿qué clase de niños no soporta mancharse las manos cocinando?). Nada, siempre acabamos en un termina tú, mamá.

Juegos de mesa: soy rara, lo sé. Me gustan mucho los juegos de mesa, peerooo... soy incapaz de jugar con los niños. ¡No siguen las reglas! ¡Las reglas están para algo! ¡Los turnos se respetan! ¡Las fichas se dejan en el tablero! ¡Ay! Me supone un estrés tremendo, de verdad. Mira que intento relajarme, pero no hay manera, oye. A veces veo a runnerpapi enfrascado en una partida con ellos, siguiéndoles el rollo de no seguir las reglas, jugando con las fichas como si fueran figuritas e inventando historias, y me digo que es muy bonito, y que la próxima vez yo también lo haré así... pero no puedo. ¡NO PUEDO!

Total, que o las madres del tiempo de calidad viven estresadas perdidas, o yo estoy perdida para la causa. Pero de verdad que hacer según qué cosas con los niños me resulta muy estresante. Y eso que cuando tengo pis de unicornio me lo paso pipa haciendo manualidades con ellos, y cuando hacemos planes urbanos los disfrutamos, y cuando cocinamos, el rato que aguantan, lo pasamos genial, y cuando jugamos a juegos de mesa... no, aquí no, no puedo ;)

¿Y vosotros? Hacéis cosas con los niños? ¿Cómo os organizáis?

¡Nos leemos!

lunes, 21 de marzo de 2016

Operación pañal

¡Buenos días!

Hoy vengo con retraso, pero vengo. Desesperada, os lanzo un grito de auxilio...


La causa de mi desesperación no es otra que la operación pañal. Estamos inmersos en ella con la Pitufa y es cada día más desesperante, cada día estoy más aborrecida...

Así como con el Pitufo la cosa fue como la seda, con ella llevamos... ¡desde septiembre! Eso hace un total de 6 meses (¡6 meses!) de operación pañal y sin perspectiva de que acabe pronto.

Por poneros en situación, la Pitufa en junio, al acabar la guardería, estaba preparadísima para la retirada del pañal. Tanto la profe como yo estábamos de acuerdo en esto, cumplía la mayoría de los signos. Los principales con los que coinciden todos los expertos son:

- Tiene coordinación suficiente para saltar con los dos pies
- Muestra interés cuando los adultos van al baño
- Trata de imitar al adulto cuando va al baño
- Se mantiene seco por periodos de unas dos o tres horas (este no sé a quién se le ocurrió, pero yo no aguanto dos o tres horas sin ir al baño así, como norma general)
- Tiene palabras para definir el pis y la caca.


En fin, que así en general parecía ir todo bien. Entramos en el verano e hicimos un primer (y tímido) intento. No funcionó, y volvimos al pañal. Llegó septiembre, y ante el estupor de la profe de la guardería, la niña seguía llevando pañal. Le conté que no había sido posible y decidimos esperar.

Entonces, un buen día... mamá, no me pongas panan, yo quero baguitas como las mayoyes. ¡El signo definitivo! ¡Lo había pedido ella misma!

Ilusa... la cosa fue bastante bien los 15 primeros días. No pedía, pero tampoco se hacía encima. Y de repente... ¡sorpresa! Empezaron los escapes. Avisaba ¡mama, me he hecho pis! Como somos comprensivos, modernos, y muy puestos en el refuerzo positivo, no le dimos importancia, le decíamos que no pasaba nada, que tenía que avisar pero que no pasa nada si se escapaba, y le hacíamos fiestas cuando hacía en el orinal.

Pasaron las semanas, y los escapes empezaron a ser continuos. El "no pasa nada" dio paso a ignorar que se hubiera hecho pis encima. Ni media palabra, se le cambia la ropa y a otra cosa. Refuerzo positivo cuando hacía en el orinal, eso sí.

Pasaron los meses, y dejó de avisar cuando se hacía pis (o caca) encima. Si os fijáis ya no hablo de escapes... La paciencia empieza a agotarse, por lo que la ignorancia de los hechos dio paso al ¡Pitufa! ¡Pero si sabes hacer bien en el orinal! ¡Tienes que avisar!. Fiestas cuando hace en el orinal, felicitaciones, sellos en la mano, pegatinas, chuches... yo qué sé, todo lo que se nos ocurre para que vea la felicidad de hacer pis y caca en el orinal.

Y así andamos. Unos días muy bien, otros días fatal. Lo malo es que reconoce cuándo tiene ganas (a veces avisa con tiempo, en el cole se hace menos que en casa, e incluso a veces va ella sola sin avisar a la profe) pero le da igual hacerse encima. Y te contesta con desfachatez:
- Pitufa, vamos a hacer pis.
- No.
- ¿Cómo que no? ¿Y eso por qué?
- Porque ya me he hecho encima.


O peor aún, se lo toma a guasa. Vamos a poner el pijama, y se quita el pantalón y las braguitas mirando a la par que dice A ver, a ver, qué hay por aquí... ¡mira! ¡caca!. Por si os lo preguntáis, sí. Me dio la risa.

Hemos reaccionado de todas las maneras posibles en ciclos, unas de manera consciente y otras por pura desesperación:

- Quitar importancia + refuerzo positivo
- Ignorar + refuerzo positivo
- Bronca + refuerzo positivo
- Chantaje + refuerzo positivo
- Conductismo + refuerzo positivo


Nada da resultado. Los avances son nulos. A veces me planteo volver a ponerle el pañal. Luego pienso que el verano está cerca y con él la fecha límite, la entrada en el cole de mayores, y entro en pánico.

No sé qué hacer. ¿Me ayudáis? ¿Seguísteis alguna estrategia que os resultó? ¿Algún consejo?

¡Nos leemos!

Nota al pie: cuando hablo de orinal, hablo indistintamente de orinal, váter y váter con adaptador. Y por supuesto, siempre que es posible, a elección de la interfecta.
Segunda nota al pie: ha elegido ella sus braguitas, y le da exactamente igual mancharlas. Por si estáis pensando darme ese consejo.